

La Grande Singerie del palacio de Chantilly (norte de Francia), un pequeño salón decorado con pinturas de monos y macacos chinos del siglo XVIII, casi único en el mundo, relucirá de nuevo a partir del próximo miércoles tras seis meses de restauración, anunció hoy su propietario, el Instituto de Francia.Las obras, en las que participaron 25 personas, costaron 530 mil euros (786 mil dólares) y fueron financiadas a partes iguales por los mecenas americanos World Monuments Fund y la Fundación para la Protección y el Desarrollo del patrimonio de Chantilly.
La sala, de un poco más de treinta metros cuadrados, fue finalizada en 1737 y sus cuadros son del pintor de animales Christophe Huet (1700-1750), aunque antiguamente se atribuyeran a Jean-Antoine Watteau (1684-1721).
La recargada decoración de la Grande Singerie era muy frecuente en los palacios franceses del siglo XVIII.

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