
Después de ser recibido en Brasil con hospitalidad y en medio de una ebullición plástica, donde su obra ha sido más difundida que en las dos ultimas décadas en México, una nota de Merry MacMasters para La Jornada. «Mi obra nunca fue polémica, yo sí, pero no fui un enfant terrible. Nunca tuve ese impulso de retar a la burguesía», expresa el neólogo por excelencia, Felipe Ehrenberg (DF, 1943), quien festeja sus «bodas de oro» como artista con su primera exposición en el Museo de Arte Moderno (MAM).Manchuria: visión periférica, retrospectiva selecta curada por el videoartista Fernando Llanos, será inaugurada hoy a las 19:30 horas. La muestra se presentó el pasado 15 de noviembre en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario, en Monterrey.Con el cabello pintado de rubio –«se lo copié a mi nieto»– para la ocasión, Ehrenberg esperaba llegar a los 80 años sin jamás exhibir en lo que alguna vez fue el «templo mayor del arte en México y Latinoamérica».El artista afirma estar muy contento, porque «hasta hace poco el sistema de los museos aquí había sido siempre clientelar. O pides y haces fila y quizá te dan la dádiva, pero les debes los favores. En este caso, no. Osvaldo Sánchez, director del MAM, me invitó en cuanto supo que se había cancelado una exposición mucho más pequeña» en La Celda Contemporánea, ya desaparecida.Para el conteo de su medio siglo artístico, Ehrenberg parte de la publicación de sus primeros dibujos en 1956. Su primera exposición, ocho años después en la Galería 1577, fue reseñada de manera positiva por Margarita Nelkin, reconocida crítica.A principios de los años 70, Ehrenberg resucitó el término neólogo –que se remonta a 1785–, al que dio un significado moderno, algo «muy apropiado para un artista que es mejor conocido como un pionero del arte experimental y ha hecho innovaciones no sólo en el lenguaje escrito, como un crítico cultural y periodista respetado, sino también en el lenguaje de lo visual, donde se ha concentrado tanto en la letra como en la frase», escribe Vanessa Kam para las Bibliotecas de la Universidad de Stanford, instancia que en 2003 adquirió el archivo personal del artista.

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