A la ópera Dr. Atomic, del compositor John Adams (1947), hay que acudir con los oídos abiertos, pues aunque la música parezca disonante o con un lenguaje poco lineal, en su conjunto resulta sumamente disfrutable, afirmó anoche Sergio Vela Martínez.Al ofrecer una plática previa a su transmisión el sábado en vivo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York, en la pantalla del Auditorio Nacional, el presidente del Conaculta recordó que la pieza se estrenó hace tres años en la Opera de San Francisco.
Explicó que narra la preparación de la bomba nuclear lanzada en Hiroshima el 13 de julio de 1945, "cuando nos dimos cuenta -en palabras del autor de la ópera- de que en el planeta habitaba una especie capaz de destruir el propio planeta".
En Dr. Atomic, añadió el también director de ópera, el autor explora los múltiples conflictos científicos, políticos y, sobre todo, morales a los que se enfrentó J. Robert Oppenheimer al asumir la dirección del Proyecto Manhattan, con el que Estados Unidos desarrolló la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial.
Vela participó en el "Lunes de Do de Pecho. Lo que quieres saber sobre la ópera y no te atreves a cantar", que se realiza en el Lunario del Auditorio Nacional para ofrecer un panorama de la obra que será transmitida el siguiente sábado en vivo, vía satélite, desde el Met.
"Es un título novedoso, no de estreno, pues es una ópera que ya tiene cierto recorrido, sin embargo es una de las partituras emblemáticas del comienzo del siglo XXI. John Adams, el autor de la ópera, es una voz que destaca dentro del quehacer contemporáneo de la música", afirmó.
El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) ofreció primero un amplio contexto del inicio de la ópera, género musical con más de 400 años de existencia, a lo largo de los cuales se calcula que se han compuesto unas 70 mil obras.
"Sin embargo, sorprende que en la época contemporánea haya más actividad operística que nunca, y sin embargo haya muchos menos títulos de estreno que sean exitosos", reveló.
Indicó que de esos 70 mil títulos, todos los teatros del mundo programan sólo unos 25, los más exitosos, que van de mediados del siglo XVIII a la primera mitad del siglo XX. "Fue hasta 1750 cuando los que se consideraban los grandes títulos de la ópera fueron representados de manera reiterada", dijo.
En general, anotó, las obras contemporáneas pueden tener un éxito relativo y luego son olvidadas, cuando no es que fracasan o incluso pasan inadvertidas, de ahí que Dr. Atomic, obra de 2005, sea una de las excepciones que confirmen la regla.

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