Muere el último grande del muralismo chihuahuense:El gobernador Oscar Órnelas, el oficial mayor Luís Monroy y el director administrativo Antonio García Hernández aceptaron de inmediato la propuesta del maestro cuando "pidió" un muro en el vestíbulo de los Talleres Gráficos.
Así fue como dos meses después se inició la elaboración del mural cuyas características lo colocan como una de las mejores obras pictóricas en el Estado.
Y no era para menos, Piña Mora utilizó la mitología griega, a Prometeo como símbolo de la imprenta.
Y es natural, decía el maestro. Prometeo robaba a los dioses la sabiduría y la trasmitía a la humanidad aun rompiendo las cadenas que lo sujetaban. Así es justamente la imprenta.
En uno de los extremos del hermoso mural el maestro reprodujo la imagen de Newton, Leonardo Dá Vinci, Cervantes y Alberto Einsten como símbolos preclaros de la presencia del hombre en la tierra.
El destacado artista nacido en Hidalgo y fallecido recientemente en Chihuahua, convivió diariamente algunos meses con los funcionarios de los talleres gráficos. Con Andrés Páez Chavira, director de los Talleres Graficos del esdo; don Manuel Rivas que era el jefe de producción; don Humberto Lagos,operador de los talleres; don Jesús Gallegos Guereca, un gran creativo; Lalo Corral Luna jefe del departamento de diseño y don Julio Carrillo.
Piña Mora explicaba que el concepto de imprenta le resultó un problema pero en una ocasión que caminaba al lado de su esposa, lo relacionó con la mitología griega y con Prometeo y ahí nace la idea de este mural.
Piña Mora junto con Alberto Carlos, y Leandro Carreón formaron parte de los muralistas que dejaron su obra en Chihuahua. De Leandro Carreón hay que admirar sus murales en el Paraninfo y en la vieja estación de los ferrocarriles nacionales de México ahora cerrada al público. Del maestro Alberto Carlos aquel famoso mural que pintó para el periódico Norte y que luego fue trasladado al vestíbulo del edificio del Congreso.
Cuarteaduras y un atentado, al mural de Palacio:El último incidente ocurrió hace 6 meses cuando se descubrió cuarteaduras en el muro localizado frente a la oficina de Comunicación Social al lado de la calle Venustiano Carranza. El propio autor autorizó que dos técnicos conocidos por él se encargaran de hacer la restauración que concluyó dos meses antes de su muerte.
El propio Piña Mora restauró los murales de la planta baja del palacio de gobierno durante la administración de Fernando Baeza.
En aquel entonces reparó unas cuarteaduras y el daño que le produjo un sujeto que lanzó una piedra causando perjuicios mínimos.
A pesar de que el maestro se encargaba personalmente de preparar el muro se presentaron posteriormente algunas cuarteaduras que se originaban primero por el peso del edificio y segundo en el cambio tan pronunciado del invierno tan intenso al calor agobiante.
Pero a pesar de todo la obra se mantuvo a lo largo de más de 50 años de edad con la misma calidad que tuvo desde el momento en que se creó.


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