De acuerdo con los comentarios vertidos en el acto, los personajes de la novela hacen pensar, en primera instancia, que se trata de un relato fantástico, pero la realidad es que no lo es.
Por un lado, una directora de cine que obliga a una bella adolescente a satisfacer sus deseos y a interpretar papeles degradantes.
Por el otro, se halla un joven millonario que gusta de someter a otras personas, aniquilar sus voluntades y ordenarles que vivan bajo sus caprichos.
Su última adquisición es un burócrata de edad madura, a quien obliga a vivir bajo mil torturas, con un collar humillante y una cadena clavada a sus talones.
A lo largo del texto, que ya fue presentado en la ciudad de Oaxaca, el lector puede descubrir que, a fin de cumplir las fantasías de sus amos, esos esclavos aceptan las exigencias, cada vez más radicales, como si eso inmunizara a las relaciones contra el paso del tiempo y las presiones del mundo exterior. La contraportada menciona que, no obstante, el tedio y la policía están tras las huellas de esos verdugos.
Pero, sin duda, con una prosa sólida y luminosa Chimal, reconocido como cuentista, se pregunta hasta dónde es posible llegar en la lucha de poder que se libra con un ser amado.
El autor, coincidieron los invitados a la presentación en un céntrico hotel de esta ciudad, es un cuentista que ha cimentado su reputación en la literatura fantástica, pero ahora sorprende con su primera novela, publicada por Almadía.
Alejándose del registro que le ha hecho famoso, Chimal cuenta en su novela dos historias paralelas que se entrecruzan, la de esa pornógrafa de cine semiprofesional y su modelo, y la de un hombre poderoso con una perversa afición por mantener esclavos dominados ante sus deseos y caprichos.
El libro, cabría suponer desde la portada, se anuncia mórbido y escandaloso, pero lo sorprendente es que las atrocidades contenidas entre sus páginas son narradas con una elegancia que prescinde de adjetivos para concentrarse en la narración casi clínica de los hechos.
Ahí radica el valor de la prosa de Chimal. Se trata de un libro breve, que atrapa al lector desde el primer párrafo para arrastrarlo por sótanos rara vez transitados por las letras. Chimal acomete la tarea de narrar esas dos relaciones sadomasoquistas que ponen los pelos de punta a cualquiera.
Es muy probable que esa tarea, en manos de un escritor menos solvente, se hubiera convertido en apenas un libro más del mal llamado "realismo sucio", pero en su pluma se convierte en una novela de una fuerza inusitada, por lo que ninguna de las dos historias dejará indiferente a cualquier lector que se adentre en ellas. (Con información de Notimex/TPC).


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