El Financiero en líneaMéxico, 23 de abril.- El indio tarahumara que contempla atónito un escaparate, los antiguos repartidores de leche a domicilio que todavía hace 40 años podían verse, o el viejo que repara su huarache en el quicio de una puerta, son algunas de las imágenes con las que el estadounidense George Miller nos devuelve un poco del México de los años 50.
De acuerdo con los organizadores, esta primera exposición retrospectiva rescata un archivo invaluable de alrededor de tres mil fotografías de un artista considerado de la talla de Nacho López, Héctor García y Manuel Alvarez Bravo. "De manera general los fotógrafos tienen una imagen distinta de la vida y un extranjero, además, descubre lo que para nosotros es cotidiano, que no somos capaces de ver porque lo vemos diario. Lleva la sorpresa del descubrimiento a cada paso que da", dijo la coordinadora de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural del gobierno capitalino, Guadalupe Lozada. Durante la presentación de la muestra, la funcionaria destacó que aunque en México se han destruido muchas cosas, gran parte del espíritu de esas obras permanece, "si nos empeñamos en mantenerlo vivo, precisamente con exposiciones como ésta".
Estela Treviño, directora del MAF, felicitó a Miller por su labor a sus casi 90 años. Además calificó el trabajo del autor nacido en 1920, en Iowa, Estados Unidos, como "un hallazgo contemporáneo desde una mirada muy fresca, con un candor particular, y que presenta cosas chuscas típicas del mexicano, que se las ingenia para salir adelante en las buenas y en las malas". La importancia del trabajo de Miller está entre los años 40 y principios de los 60, cuando documentó la gran epopeya mexicana del paso de una sociedad rural a otra urbana: los tipos populares, la enorme dignidad de la pobreza rural. Fue uno de los primeros artistas de la lente que captaron la transición de los ritmos lentos de la vida campesina, a los primeros rascacielos, el vértigo urbano y la moda.
Los últimos 30 años se ha dedicado a viajar por el mundo y a lo largo de su carrera reunió una colección de 380 cámaras. Como fotógrafo oficial de un restaurante capitalino, parte de su legado son las fotos que le tomó a personalidades que pasaron o vivieron en México, como John F. Kennedy y Richard Nixon; además de presidentes mexicanos como Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo, o gente del espectáculo como María Félix, Dolores del Río, Cantinflas y Pedro Infante. "Remembranzas de lo cotidiano. La visión de George Miller" permanecerá en exhibición hasta el mes de junio en el Museo Archivo de la Fotografía, ubicado en República de Guatemala 34, Centro Histórico. (Con información de Notimex/GCE).


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