
En los últimos tiempos, hay un retorno al teatro clásico moderno, pero en especial a algunos autores considerados fundamentales y cuyos textos están dotados de contenido psicológico tremendamente complejo. Es el caso del dramaturgo sueco August Strindberg, quien ha despertado un interés en varios países. El atractivo de su teatro está en que el autor, que nació en Estocolmo en 1849, reaccionaba ante todo lo que pasaba a su alrededor y siempre tomaba partido, pero además porque también echaba una mirada hacia las profundidades de los seres humanos.
El autor de innumerables textos dramáticos —escribió alrededor de 70 piezas teatrales— no solo ha sido objeto de estudio en México sino también en los últimos días ha sido llevado a los escenarios teatrales con piezas como Pascua, Señorita Julia, El padre, El ensueño y La más fuerte, obras en teatro universitario o en cartelera cultural.
Strindberg sigue siendo tan controvertido hoy como lo fue durante toda su vida. Al autor, a quien se le considera renovador del teatro sueco y precursor e incluso iniciador del teatro de la crueldad y del absurdo, fue acusado de misógino por sus contemporáneos, pero resulta que a él le tocó vivir un tiempo cuando apenas se iniciaba una discusión seria sobre el papel del hombre y el de la mujer. Ahí despertó su fuerte interés por las relaciones de poder y la lucha entre ambos géneros.
Sigue siendo actual:
A casi cien años de su muerte, la obra de August Strindberg sigue siendo muy actual, como lo afirmó hace un tiempo la embajadora de Suecia en México, Ana Lindstedt, quien dijo que a finales del siglo XIX, Strindberg entendía que el papel tradicional de hombre no iba a funcionar mucho más, “que debía haber un cambio radical y eso le provocaba enojo y miedo, al mismo tiempo que le intrigaba cómo una mujer moderna funcionaba y pensaba, eso era algo que también investigaba en sus obras”.
Si en Suecia Strindberg ha tenido una especie de renacimiento y sus obras forman parte del repertorio tanto de compañías grandes como de independientes, en México también ha llamado la atención y en la actualidad, hay por lo menos tres piezas en cartelera.
Pascua, (1900) obra que escribió en 10 días, trata sobre la culpa, conciliación y salvación. Luego de su temporada en la Sala de Cámara de la Casa de la Compañía Nacional de Teatro, donde se alzó como la primera pieza de la renovada agrupación mexicana, iniciara temporada en el Teatro Casa de la Paz, el 16 de julio, con funciones de jueves a domingos.
Héctor Mendoza, traductor y director de la puesta en escena de repertorio de la Compañía Nacional de Teatro del INBA, asegura que “estructuralmente es una comedia muy irónica, en torno a las angustias de una familia cuando el padre es llevado a la cárcel por fraude. Pascua es un texto humano, con psicologías tremendamente complejas. Sus personajes son reconocibles, por eso duelen tanto”.
Strindberg, fundador del naturalismo e impulsor del expresionismo, que define Mendoza como “un autor que tiene un sentido despiadadísimo de la verdad”, puede ser el dramaturgo que ayude a entender a los seres humanos su propia existencia. Al menos en ello confía el actor Rodolfo Blanco, protagonista de la puesta en escena Señorita Julia, que tiene funciones los martes en La Capilla.
Contrario a “Pascua” —única comedia de Strindberg— considerada una de las apuestas de la Compañía Nacional de Teatro inscrita en el rubro de repertorio del Patrimonio del Teatro Universal, Señorita Julia, que dirige Sergio Felipe López Vigueras, es una inmersión a las oscuridades más profundas del ser humano, a sus angustias, miedos y ansias de poder.
“Es una obra que habla de la violencia, pero más allá de quedarnos en eso, este texto nos confronta con nuestros miedos y debilidades, con nuestra intimidad; es un viaje por las pasiones y los deseos en medio de la pérdida del control y obediencia absoluta de sus empleados” señala Blanco.
Un faro que ilumina las realidades:
La pieza en la que también actúan Maricela Peñalosa y María del Carmen Félix, es una adaptación al texto original a cargo del mismo director, los personajes están en medio de la cultura del narcotráfico. Julia es la hija de un traficante, a quien todos le temen y Juan, su empleado, lucha por conseguir el poder.
“Es una obra donde vemos como pisotean por el poder, como se sacrifican, como se enfrentan y se destruyen; es de una honestidad desgarradora, pero cuando salimos del teatro nos da fuerza para seguir la vida”, apunta el actor.
En los tiempos actuales, en los que entre las sociedades existe confusión en la sociedad y los conceptos y las verdades ya no son tan claros, Strindberg se ha convertido, como muchos otros dramaturgos, en un faro para iluminar las realidades. Por eso sus piezas han comenzado a montarse con más constancia. Lo demuestran la pasada temporada de La más fuerte, dirigida por Ana Cordelia Aldama que tuvo funciones en La capilla donde ahora se presenta Señorita Julia.
Pero también El padre, que es dirigida por José Luis Moreno y la cual se presento también en el Teatro Casa de la Paz, donde iniciara temporada Pascua, obra que contará con dos elencos y tiene escenografía de Philippe Amand, música original de Rodrigo Mendoza y vestuario de Sergio Ruiz.
El montaje de Mendoza forma parte de la nueva época de la Compañía Nacional de Teatro que busca constituir un repertorio “equilibrado y plural”, ha dicho Luis de Tavira, su director. Para ello integrará obras del Patrimonio Universal del Teatro, de la dramaturgia mexicana y lo que podrían ser las teatralidades nuevas o emergentes, para una compañía de repertorio que está integrada por 43 actores.

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