Yanet Aguilar SosaSi Karen Dinesen, la baronesa Blixen —autora de Lejos de África— es una Aries que muestra la capacidad de los nacidos en su signo de enfrentar los retos; en Henry Miller hay un Capricornio puro, un ser que, sin proponérselo, convirtió su vida en una larga jornada de aprendizaje cuya meta era la sabiduría
Pero qué decir de Víctor Hugo, el escritor francés de naturaleza Piscis que concentra una profunda sabiduría, una extraordinaria capacidad de intuición y una faz contradictoria.
Las facetas del análisis:
Todos los autores son abordados desde las dos facetas de la astrología: el horóscopo tiene que ver con un mapa o retrato de la personalidad y por otro lado permite la predicción. José Antonio Lugo asegura que desde la etimología, los horóscopos tienen que ver con un mapa o un retrato de la personalidad, mientras que la predicción se basa en una observación de los ciclos astronómicos. “Siempre ha habido buenos y malos astrólogos, los malos son aquellos que en lugar de hablar de los ciclos y los procesos que debe enfrentar una persona, le dice lo qué va a pasar. Mientras que un buen astrólogo te diría que va a llover pero que depende de ti que te mojes o no; un mal astrólogo diría que te vas a mojar”, señala.
Desde esa perspectiva, él como ensayista interpreta la obra literaria, y como astrólogo que también es, hace una interpretación de la carta astral que hizo para cada uno de los 12 autores. Los 12 ensayos que contiene el libro publicado por Editorial Terracota, confirman que astrología y literatura no son lejanas.
Cada quien su signo:
Lugo no imagina a Dostoievski con otro signo que no sea Escorpión. “La profundidad de su análisis, su fascinación por la muerte, por el dinero y por el sexo lo ubican en esta caracterología de los signos como un Escorpión perfecto y aunque Robert Musil es otro gran escritor Escorpión y Sor Juana lo es también, no es tan evidente como en el caso particular de Dostoievski”.
Tampoco ve a un Óscar Wilde que no sea Libra regido por Venus, que es la diosa del amor y de la seducción. “Sin duda alguna Óscar Wilde fue un seductor, sedujo a la sociedad de su tiempo, pero pagó un precio muy caro. En su literatura tenemos los dos platos de la balanza: el escritor esteta y frívolo de El retrato de Dorian Gray, pero del otro lado de la balanza está el escritor profundo y espiritual que vemos en De profundis o en El gigante egoísta”. La lista de los doce escritores seleccionados se construyó con varios criterios: que fueran los más representativos de su signo zodiacal, que tuviera los datos disponibles para hacer su carta astral y que fueran autores imprescindibles y bien conocidos. “Elegí a aquellos cuya caracterología zodiacal era más evidente y más fácil de mostrar al lector”, explica.
Por eso está Juan Rulfo, un Tauro a toda prueba. Tauro es un signo de tierra y justo ese elemento está en sus obras maestras. Está el llano, el páramo y está Pedro, que es la piedra; pero además, Rulfo era una persona muy neptuniana y eso lo confirman sus fotografías. “Ahí ve uno la fascinación de Rulfo por construcciones de edificios eclesiásticos a los que les falta el techo o tienen un gran agujero, el agujero de neptuno”, expresa Lugo.
Un trabajo satisfactorio:
Las satisfacciones fueron varias. En Charles Bukowski descurió al Leo que por su regente, el sol, estaba necesitado de atenciones y buscaba brillar. “Vemos cómo este joven que padecía un acné bastante terrible encuentra en la literatura una manera de que se fijen en él, cuando lo descubre diseña su vida a partir de eso y los siguientes 50 años los unió a la parafernalia, al alcohol y las mujeres. Vemos allí la vocación de su signo”, indica.
Con las satisfacciones llegaron las sorpresas. José Antonio Lugo pudo ver cómo todos esos universos simbólicos acabaron siendo construidos por los artistas. “El signo zodiacal es como unos lentes oscuros, tienden hacia los cafés o hacia los grises; los astros no determinan nada, describen algo que ahí está. Hay escritores de todos los signos que se expresan con matices levemente diferentes por el signo solar, pero también por lo que implica su carta astral”, asegura.
Y es que una carta astral es como una radiografía, no determina nada pero describe el estado de los huesos. Se trata de un mecanismo de diagnóstico y al mismo tiempo es una teoría de ciclos del universo simbólico. En ese marco se inscribe Letras en la astrología, una propuesta lúdica en la que Lugo no pretende demostrar nada, ni convencer a nadie.

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