
El Heraldo de Chihuahua
24 de julio de 2009
Haz un viaje al pasado, toma la vialidad Sacramento e imagina que vas en tu calesa hacia las afueras de la ciudad, a principios del siglo pasado. A los lados los frondosos árboles pintan de verde el paisaje, en la avenida Dostoievski da vuelta a la izquierda y de nuevo en Monte Everest, desde ahí ya puedes ver la hermosa y opulenta Quinta Carolina.
Los terrenos donde se construyó la quinta fueron parte de una finca llamada Labor de Trías, que efectivamente perteneció a Ángel Trías, quien murió ahí en agosto de 1867. En sus tiempos de esplendor fue la casa de campo que don Luis Terrazas, el mismo que no era de Chihuahua, Chihuahua era de él, quien la obsequió a su amada esposa Carolina Cuilty el 4 de noviembre de 1896. Y mandó grabar en lo alto de la entrada, con letras muy grandes hechas con bloques de cantera, el nombre de Quinta Carolina y en la parte trasera, también en lo alto, el año 1896.
La inauguración resultó el acontecimiento del año en Chihuahua, por el proyecto suburbano de estilo europeo que ello significaba. Al paso del tiempo otros ricos hacendados adquirieron tierras a lo largo de la avenida de Nombre de Dios, que conducía hasta la quinta, después de tomar una desviación y entrar a la alameda, justo frente a las puertas de la casona de doña Carolina Cuilty. La propiedad constaba de la casa principal, construida con muros de adobe asentados sobre mampostería de piedra finamente trabajada, con marcos de cantera en puertas y ventanas, en un terreno de 260 metros cuadrados.
Además de boliche y portería, un establo, las caballerizas, una cochera donde se guardaba la colección de carruajes, la tienda de raya, bodegas para almacenar grano, la capilla y las cuadras, que eran las casas de los trabajadores. Hablando de la capilla, fue construida en 1908, está dedicada a San Carlos Borromeo y en ella se conserva el mural más antiguo en la ciudad de Chihuahua. Es obra del italiano Ettore Serbaroli y data de 1910. Entre las figuras que se retratan están la del propio San Carlos auxiliando a los pobres, justo detrás del altar; la imagen de la Virgen María y de los arcángeles Gabriel, Miguel y Uriel, en la pared izquierda; y las figuras de San José, San Ignacio de Loyola y San Luis Gonzaga en el muro derecho. Si deseas admirarlos, los domingos hay misa a las doce.
En otro edificio aún se puede leer "Fábrica de Hilados y Tejidos Fco. Domínguez e Hijos". En la parte trasera de la cochera se inscribe el año 1898. Y hoy en día lo que alguna vez fueron las caballerizas ha sido habilitado como salón para elegantes recepciones. No obstante el paso del tiempo y el deterioro causado por el descuido y el vandalismo, aún se puede apreciar la riqueza de la finca, así como su valor histórico y arquitectónico. Afortunadamente, para los chihuahuenses, la obra se encuentra en restauración para convertirse en un Centro Comunitario Musical, que incluirá un Centro de Creación Artística y museo del sitio. Valdrá la pena esperar a que el proyecto quede concluido y observar por dentro la gran casa de campo de los Terrazas Cuilty, la magnífica y señorial Quinta Carolina.
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