Le siguieron cuatro páginas en las que recapitulaba su vida: nunca escribió un libro, no hizo películas, nada que pudiera dejar como testimonio de su trabajo. Además, varias reflexiones acerca de esa máquina que había descubierto su mal.
Pero al final, en la última línea, escribió: "Lo único que me salva es el teatro".
Freire libró la cirugía sin mayores complicaciones y ahora vive en París. Habiendo sido invitado al Congreso Siete Caminos Teatrales en Guanajuato, no pudo asistir porque aunque llegó a México el jueves por la noche fue devuelto a París ese mismo día porque no traía visa.
Los organizadores resolvieron hacer una videoconferencia con él para cerrar el congreso el domingo. Freire se conectó desde algún lugar de la casa de su amigo Tapa Sudana quien curiosamente fue otro de los conferencistas invitados al congreso. De hecho, Sudana al ver la pantalla dio algunas señas del lugar: "Está trasmitiendo desde mi cocina. Y esa que está al fondo es mi esposa".
Freire explicó a los talleristas que luego de aquella experiencia con la cirugía de corazón entiende mejor el sentido del teatro: "Mucha gente dice que es un arte efímero, no es cierto. El teatro no es efímero, el espectáculo sí es efímero. Pero el teatro es aquello que se queda en el metabolismo emocional del espectador. Brecht, en uno de sus últimos poemas, cuando sentía ya que la muerte lo visitaba, escribió que asomado a su ventana pensó: "Pero habrá otros que escucharán y verán".
Freire expuso que ese es el sentido del teatro: "Que vengan otros que escuchen y vean".


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