
María de los Angeles Manuela Tranquilina Cirila Efrena Peralta y Castera llegó a Mazatlán seguida de su compañía de ópera en 1883 para brindar a los mazatlecos conciertos con su privilegiada voz, sin embargo la epidemia de fiebre amarilla que devastó el puerto y acabó con la vida de más de dos mil 500 habitantes también se llevó el último aliento de quien fuera conocida como "El ruiseñor mexicano".
El 30 de agosto de 1883, a 10 días de haber arribado a Mazatlán, instantes después de contraer nupcias en artículo mortis con Julían Montiel y Duarte, Angela Peralta perdió la vida en la habitación número 10 del Hotel Iturbide, hoy Centro Municipal de Artes.
Sus restos fueron exhumados en 1937 para ser trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres en la capital mexicana.
Minutos antes de la primera guardia de honor, José Luis Franco Rodríguez, director de Cultura, compartió con los presentes algunos datos sobre el paso de Angela Peralta por el puerto, y de cómo su presencia y desafortunado deceso puso en el mapa cultural a Mazatlán.
Angela Peralta, recordó, es un icono cultural por excelencia de la ciudad y mucha de la historia de la cultura mazatleca ha girado en torno a su nombre y la leyenda, dejando un halo de misterio y glamur para una ciudad que albergó a la gran diva.
"El ruiseñor mexicano" nació en la Ciudad de México el 16 de junio de 1845. Aunque de origen humilde, siempre recibió buena educación y desde pequeña tuvo inclinaciones artísticas, revelándose como poseedora de una voz extraordinaria.
A los ocho años cantó "La Cavatina", de Donizetti, y a los 15, cuando terminó sus estudios musicales en el Conservatorio Nacional de Música, se presentó en público por primera vez y con gran éxito, interpretando "El trovador", en el Teatro Nacional.
Fue en Europa donde la llamaron por primera vez "El ruiseñor mexicano". Su triunfo inaugural en el Viejo Continente llegó la noche del 13 de mayo de 1862, cuando interpretó "Lucía de Lammermoor" en la Scala de Milán.
Terminada la temporada en ese teatro, recorrió los principales coliseos de Milán, Turín, Lisboa, Alejandría, Génova, Nápoles, San Petersburgo, Madrid y Barcelona. Terminó su gira artística de regreso a América, donde actuó ante los públicos de Nueva York y La Habana.
Regresó a México en 1865. A sus 20 años ya había conquistado los principales escenarios europeos con su privilegiada voz.
El 29 de enero de 1866 cantó para los emperadores Maximiliano y Carlota. A cambio de tal condescendencia se le nombró "Cantarina de cámara del imperio". Un año después, cantó en el puerto de Veracruz "I Puritani", de Bellini, a beneficio del fomento de la guerra contra el invasor. Estos dos acontecimientos, aparentemente contradictorios, todavía encienden una polémica acerca de su franqueza patriótica.
Angela Peralta contrajo matrimonio con su primo hermano Eugenio Castera, a quien señalan culpable de la infelicidad en la vida íntima de la cantante, a causa del mal mental que empezó a padecer Castera al año de su matrimonio. Mientras fue esposa, Peralta se dedicó a componer una serie de obras breves de extraordinaria sencillez.
En 1876, la enfermedad de Castera le impidió realizar sus giras proyectadas y tuvo que recluirlo en un hospital parisiense, en el cual murió en marzo de ese año.
En 1879, Angela Peralta vio cómo declinaba su éxito por sostener relaciones amorosas con su empresario Julián Montiel y Duarte. Empezó a sufrir la indiferencia del público y su temporada fue un verdadero fracaso, enfermando de pena y agotamiento. Al año intentó reconquistar a su público, pero todo fue en vano. Ni la prodigiosa interpretación que hacía de "Aída", despertó interés.
Descansó tres años, tenía que reponerse de los golpes morales, artísticos y económicos que habían minado su salud y su ánimo. En 1883, Angela Peralta reanudó sus giras. Lo hizo por el interior de la República, seguida por un grupo de jilgueros italianos de dudosa categoría.
Procedente de Guaymas, Sonora y La Paz, Baja California, en cuyo teatro improvisado en un patio cantó por última vez la ópera María de Rohan, llegó a Mazatlán el 22 de agosto de 1883. Su compañía estaba integrada por 80 artistas, en su mayoría italianos.
Al día siguiente, el 23 de agosto, la compañía hizo su presentación con "El trovador", de la ópera de Verdi, debutando el tenor de fuerza Fausto Belloti ante escaso público, pues corrían alarmantes rumores sobre la propagación de la fiebre amarilla.
La compañía suspendió sus funciones a causa de haberse enfermado una gran parte de las personas que la componían, no obstante, el 24 de agosto, Angela Peralta dirigió el ensayo para la representación de "Aída", pero el mal se ensañó con los miembros de la compañía, a tal grado, que de los 80 que la integraban sólo seis quedaron.
Angela Peralta falleció el 30 de agosto de 1883, casándose en articulo mortis con su amante, don Julián Montiel y Duarte. Se vistió el cadáver con ropa de alguno de los personajes que en vida había interpretado la diva mexicana y, según se dijo entonces, también se le colocaron sus mejores joyas. (Con información de Notimex/JOT)


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