La panificadora La Guadalupana fue fundada por Martín Escobar, ubicada sobre la avenida Juárez, orgullosa muestra la fecha de su fundación en la fachada. A este negocio, por allá del año 1964 llegó Antonio Carrera como aprendiz, empezó con lo básico del trabajo y al paso de los años se convirtió en el propietario de la panificadora.
Actualmente, la panificadora La Guadalupana se ha convertido en un negocio familiar, así lo indican la señora Gabriela Ruiz y Antonio Carrera, propietarios del establecimiento. El lugar aún conserva herramientas de trabajo que datan del año 1950, como el horno que está hecho con barro y ladrillo.
Para Antonio Carrera, que inició como aprendiz de panadero, ha sido una satisfacción haberse convertido en el propietario de la panadería y comenta que para él ha sido el mejor oficio que jamás imaginó encontrar.
"Hay que seguir con la tradición, primero tiene uno que disfrutar lo que hace y a mí me gusta mucho mi trabajo. Yo empecé limpiando charolas y ahora gracias a Dios puedo dar un apoyo económico a mi familia", comenta orgulloso Antonio.
"Hacer el pan es un arte porque uno la tiene que hacer de todo, de bacteriólogo, químico, ingeniero", porque es necesario tener un procedimiento correcto, tanto en pesar los ingredientes como en lograr que el producto se encuentre en perfectas condiciones; por eso es que conservamos muchos clientes".
Al hablar del año 1951, comentan que las conchas o esponjas son las que hasta el día de hoy se mantienen en el gusto de las personas, afirman que en el tiempo de frío es cuando hay más venta, porque el clima permite que se antoje más el pan recién salido del horno.
En la panificadora La Guadalupana aún se conservan herramientas de trabajo de antaño, como los cortadores, la báscula, charolas, palas para colocar el pan en el horno y otras herramientas que favorecen que el pan conserve un sabor natural y sin conservadores, ya que ésta es la principal característica del lugar.
Los propietarios afirman que la clientela ha reconocido durante muchos años que el pan que se elabora en La Guadalupana tiene un sabor natural, porque se ha cuidado que cada ingrediente sea lo más natural posible.
Por semana hacen uso de veinte bultos de harina aproximadamente y para invierno la cantidad de la materia prima se duplica debido a la demanda que se registra; de esta manera han logrado permanecer en el mercado de las panificadoras, atribuyendo su éxito a la conservación de un producto natural y a la experiencia de 46 años como panadero que tiene el señor Antonio.
Esponjas de chocolate o vainilla, rollos, hojaldre, estrellas de azúcar, son algunos de los deliciosos productos que elabora la familia Carrera Ruiz, en la panadería La Guadalupana, que conserva este nombre porque son devotos de la virgen de Guadalupe y en su establecimiento se pueden admirar infinidad de imágenes que son regaladas por los clientes.


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