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29 de agosto de 2009
Muchos antes de que la calle Libertad fuera conocida únicamente como la "Líber" y como el punto de reunión para chicos y grandes para comprar, pasear y hasta conquistar, la calle era una de tantas avenidas despejadas por las que pasaba la vida de una manera apacible.
Así, en 1890 la calle Libertad era una calle más bien solitaria, donde las únicas casitas de aquel entonces adornaban un paisaje lleno de tranquilidad. En 1930 la calle ya presentaba algunas de las construcciones que aún perduran en la actualidad y los carros, ahora antiguos, podían circular por ahí. Nada que ver con la imagen actual, donde la calle Libertad es el mayor punto de reunión del comercio y del paseo familiar. Pero no sólo los edificios que aún siguen de pie son prueba viviente del desarrollo de esta capital a lo largo de tres siglos, sino también sus calles, tal como lo apunta el grabador alemán Julius Froebel, cuando en su obra "Siete años de viaje en Centroamérica, norte de México y lejano oeste de Estados Unidos" dice que "el trazado de la ciudad, con sus bonitas calles y hermoso edificios, es el testimonio de un esplendor de antaño, y aún en su presente decadencia es, en conjunto, más linda que cualquier cuidad en su extensión en los Estados Unidos".
Y es que, como ahora se sabe, las calles del Chihuahua colonial, entonces Real de San Francisco de Cuéllar y a partir de 1718, villa de San Felipe de Cuéllar, eran nombradas por los acontecimientos que se hubieran suscitado en ellas, nombres de personas o vecinos, o bien, accidentes geográficos. Por eso, a la calle de la Libertad se le denominó así porque en el siglo XVIII había una pequeña cárcel ubicada en la lateral del actual Palacio Municipal, y cuando los presos obtenían su libertad, salían precisamente por esa calle, conservándose el nombre hasta la actualidad, aunque en ese entonces la calle era conocida por diversos nombres.
De tal suerte, la calle a la altura de los actuales Casa Chihuahua y Palacio de Gobierno se llamaba "De la Canoa", porque por ahí pasaba el arroyo llamado así; en otro tramo se le conocía como "Del Perico", "De Matamoros", "De la Botica antigua", "De la Libertad" y al otro lado del entonces Colegio de Jesuitas, "De San Francisco", hasta que el Cabildo proyectó la nomenclatura moderna de calles y barrios, reuniendo todas las denominaciones en una sola: la calle Libertad, como aún ahora.

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