
El Heraldo de Chihuahua
4 de septiembre de 2009
Fue en la ciudad de Oaxaca donde tomó el nombre en honor a la patrona de México y los insurgentes, luego de atravesar a nado el río Jalatlaco y tomar la plaza enfrente de la iglesia de Guadalupe. Luego del breviario cultural pasemos a lo nuestro, las calles de nuestra bella y muy pronto tricentenaria ciudad, cuya nomenclatura, en el caso del que hoy es el Centro Histórico, donde todo comenzó, corresponde a personajes mexicanos consagrados por la Historia, que sustituyeron los parciales que existían en cada manzana o serie de dos o tres de éstas.
La antigua calle de Guadalupe o del Progreso, hoy Guadalupe Victoria, corre desde la Vicente Guerrero, a un costado del Palacio de Gobierno, hasta el boulevard Gustavo Díaz Ordaz, donde se convierte en avenida Cuauhtémoc. A lo largo de la rúa se observan joyerías, papelerías, dulcerías, el Mercado de Artesanías y otros negocios que seguramente tú ya conoces, a los que has acudido para adquirir algunos de los múltiples artículos venden.
Pero también hay Historia y bella arquitectura, como el Casino de Chihuahua -antes Casino Hidalgo y Casino Chihuahuense-, que alguna vez fue utilizado como hospital por las tropas de Pancho Villa. Por su ubicación, que abarca de un lado a otro de la cuadra, hay que mencionar nuevamente el Palacio Municipal, inaugurado el 4 de octubre de 1907 por el gobernador Enrique C. Creel. Al otro lado de la acera se encuentra tristemente abandonado el antiguo hotel Del Real. Cruzando la Independencia llegamos a la Catedral; de este lado se encuentran la capilla del Sagrario y el Museo de Arte Sacro, que alberga, entre otros objetos, lienzos con temas bíblicos que datan del siglo XVII.
Y quién no recuerda, bueno, de mis tiempos -sí, también había coyotes- los cines Alcázar y Plaza, donde se pasaban tardes agradables viendo programas dobles, a veces triples; hoy puedes ver en su lugar un banco y el tan polémico estacionamiento del Congreso, respectivamente. Más adelante, al llegar a la avenida Melchor Ocampo, está la Casa Zuloaga, la que alguna vez fue una hermosa finca y hoy ha sufrido la mutilación de su bello balcón.
Cruzando la calle te encontrarás con la imagen de la leyenda: Chonita, la que dicen que por las noches nomás se le iba en puro llorar. ¡Ah no! Ésa es la paloma. Bueno, lo que aseguran algunos es que en las noches se cambia de vestido, o que cuando pasas frente al aparador de La Popular, el maniquí te sigue con la mirada. De este lado de la Ocampo se encuentran también los hoteles Reforma y San Juan, así como la Casa de los Milagros, tiendas de artículos religiosos, más estacionamientos y otros establecimientos, hasta llegar al final en el boulevard Gustavo Díaz Ordaz.
Por hoy termina nuestro recorrido, pero esto es sólo el principio, así que no arrumbes tus tenis, porque mañana seguimos andando por las calles de Chihuahua.

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