El Heraldo de Chihuahua3 de septiembre de 2009
Quienes contamos con algunos años no muchos, no te vueles recordamos aquellos paseos dominicales por la Líber, cuando aún no era cerrada a la circulación, yendo en el auto muy despacio para ver a los caminantes y al llegar a la Vicente Guerrero doblar a la derecha, tomar la Victoria, luego la Independencia y otra vez a la derecha, para iniciar nuevamente el recorrido, ¡qué tiempos aquéllos!
Desde el boulevard Gustavo Díaz Ordaz hasta la calle 27ª o Manuel Gómez Morín, la calle Libertad se ha convertido en el corredor comercial por excelencia en el Centro de la ciudad. En marzo de 1836, el Ayuntamiento de la capital, presidido por José María de Irigoyen, acordó dar una nomenclatura nueva a las calles en lugar de la primitiva, sin embargo por error se asignaron diversas denominaciones a fracciones de una misma. Esta calle fue ejemplo de ello, pues partiendo del arroyo La Canoa, rumbo al antiguo Colegio Jesuita, tomó por fragmentos los nombres del Perico, de Matamoros, de la Botica Antigua y de la Libertad; al otro lado, del Colegio y de San Francisco.
Es una calle relativamente angosta -pero en realidad hay pocas calles angostas en Chihuahua- llena de historia y de arquitectura colonial. Recorriéndola encontrarás añejos edificios, como la Casa Creel, en la calle Segunda, que perteneció a don Enrique Creel cuando fue gobernador de Chihuahua; frente a ésta la bella Catedral Metropolitana, con su estilo barroco; el Palacio Municipal, en la Independencia, sede del Ayuntamiento; en el 317, la Casona Prieto, construida en 1901, hoy alberga un negocio de telas; el Hotel Francia, de estilo art decó, que hoy es una zapatería; entre Vicente Guerrero y calle Once verás el Palacio de Gobierno hacia el sur y el Palacio Federal -hoy Casa Chihuahua- al norte, construidos en los terrenos que ocupó el Colegio Jesuita, y más adelante, en la calle Quince, el templo de San Francisco.
Y hablando de plazas, también hay, sí, como no, con mucho gusto. Ahí tienes la tradicional Plaza Merino; la Plaza de Armas, con su kiosco y todo lo demás que ya mencionamos ayer; la Plaza Mayor, con su Ángel y sus monumentos a Agustín Melgar, Victorio y El Jinete; al otro lado de la calle, la de los Estados Fronterizos, donde se izan las banderas de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, por México, y California, Arizona, Nuevo México y Texas, por los Estados Unidos; frente al templo de San Francisco, la Ignacio Zaragoza, ahí se encuentra el monumento a este héroe de la batalla de Puebla; y casi al final, la de Talamantes, que conmemora la batalla perdida en ese lugar.
Para finalizar con algo de nostalgia, los mayores seguramente recordarán el hotel Palacio Hilton, que también se hallaba sobre la Libertad. Sin embargo, en 1970 fue derribado en aras de la modernidad, cuando se decidió ampliar la avenida Independencia. Al paso del tiempo apareció en su lugar el hotel Fairmont, que después se llamó Presidente y luego de algunos años de permanecer desocupado fue adquirido por el Congreso del Estado y hoy ostenta el nombre de Torre Legislativa.

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