El Heraldo de Chihuahua
2 de septiembre de 2009
Tan relevante como el origen de la fundación de Chihuahua es la presencia de sus ríos, y como referencia, para la elección del sitio en que fue establecida esta ciudad en 1709, la existencia de un caudal de agua permanente suficiente para las labores de beneficio del mineral extraído de las minas de Santa Eulalia fue determinante para el nacimiento de esta capital.
De esta manera es que ya se habían establecido algunos mineros en la margen derecha del río Chuvíscar, antes que se consolidara San Francisco de Cuéllar, instalando las llamadas haciendas de beneficio denominadas Nuestra Señora de la Regla, San Juan Bautista, La Concepción, San Francisco y Guadalupe, localizando esta última en el sitio conocido como El Mortero, que utilizaba el agua proveniente de los manantiales de los Ojos del Chuvíscar así como de los escurrimientos del río.
La historia de Chihuahua es clara en este contexto y establece que el agua fue un factor fundamental por el cual se eligió la ubicación de la actual capital del estado, gracias al abundante recurso natural que fluía de los ríos Sacramento y Chuvíscar. Por otra parte, la naciente población disponía de agua de buena calidad proveniente de los entonces abundantes y puros mantos de agua freática existentes en el valle del bajo Sacramento, para lo cual se construían pozos a cielo abierto que se conocían como norias y que se siguieron utilizando hasta avanzada la década de los años treinta del siglo XX. De esta manera eran satisfechos los requerimientos de agua, tanto para el consumo doméstico como para el riego de huertos y beneficio de minerales.
La hidrografía que bañaba la ciudad formaba parte de la vertiente del golfo y la vertiente interior. A la primera pertenecen los ríos Chuvíscar y Sacramento que se unen cerca de la llamada Sierra de Nombre de Dios, que desembocan posteriormente al río Conchos. La cuenca alta del río Chuvíscar se desarrollaba sobre un entorno geológico de carácter principalmente volcánico, compuesto por rocas preclásicas y lávicas de composición esencialmente riolítica, a excepción de la Sierra Azul, constituida por calizas cuya porosidad secundaria da lugar al sitio conocido como Los Ojos del Chuvíscar.
Es así como los ríos Sacramento y Chuvíscar son determinantes para el establecimiento de Chihuahua, porque daba certeza y garantía de suministro de agua a sus habitantes para el consumo humano y para las actividades productivas, entre ellas, la minería, en las haciendas de beneficio.


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