El Heraldo de Chihuahua8 de septiembre de 2009
Aracely Sánchez Ruiz
¿Sabías tú que entre las calles Vicente Guerrero y Manuel Gómez Morín no existe la Ojinaga?. Así es, esta vía corre hacia el suroeste desde la Vicente Guerrero hasta el boulevard Díaz Ordaz, donde se convierte en Ojinaga Vieja y llega a la Miguel Olea o 20 de Abajo.
Y al otro lado del Centro Histórico inicia en dos sentidos en la Manuel Gómez Morín, para terminar en la calle 63, y luego de atravesar las colonias Arquitectos y Tiradores, qué contraste, ¿no? El personaje que le da nombre es ni más ni menos que el general Manuel Ojinaga Castañeda, nacido en la Hacienda de las Garzas, del municipio de La Cruz, el 8 de abril de 1833. Murió como todo un héroe, luchando contra los imperialistas, el 2 de septiembre de 1865, en Arisiachi, no sin antes dar muerte a tres y herido a otro al grito de: "No me rindo, traidores".
Volviendo a tomar las calles de Chihuahua encontramos que ésta llevó antiguamente el nombre de calle Del Teatro, luego que allí, muy cerca de la Del Comercio, hoy avenida Independencia, se construyó el Teatro Betancourt a finales del siglo XIX y funcionó hasta 1904, cuando un incendio lo consumió. En su lugar se erigió el Teatro Centenario, de 1910 a 1938, cuando también se quemó. El 21 de marzo de 1945 se inauguró el Cine Colonial, diseñado por el arquitecto Arturo Olivero Zerdeño, confortable, espacioso y cómodo, que cerró sus puertas en 1992. Finalmente, en 2000, el Ayuntamiento lo compró, restauró y reamuebló para ponerlo al servicio de las futuras generaciones. En su bella fachada destaca el vitral "Las ninfas", de la esculto-pintora chihuahuense Patricia Báez. Más allá de la Ocampo también se pueden ver hermosas casas de cantera del siglo pasado, como la que hoy alberga el Centro de Integración Juvenil, en la Décima, o las oficinas del Fovissste, entre la Doce y la Catorce. Al llegar al boulevard Gustavo Díaz Ordaz nos volvemos a encontrar con la plaza Del Estudiante.
En el otro tramo, entre las calles 33, Cristóbal Colón, Ojinaga y Antonio Rosales, en medio de la plaza Agustín Melgar se alza un hemiciclo dedicado a los Niños Héroes, donde sobresale un pensamiento dedicado al chihuahuense: "Dicen que el general Worth y todos los americanos que lo seguían quedaron asombrados del valor de Melgar y que, mirándolo caído y cubierto de sangre, después de haberse batido como un león, se descubrieron ante él y el viejo general, inclinándose sobre el cuerpo exánime, le dio un beso en la frente": Teja Zabre. Cada una de las seis columnas sostiene un aguilucho dorado y al centro, sobre la placa, el Escudo Nacional.
A un costado de la plaza está la Facultad de Medicina de la UACh y, al frente, el Hospital Central Universitario.

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