
El Heraldo de Chiapas
15 de septiembre de 2009
Pedro Faro / El Heraldo de Chiapas
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.-
Nació en Paso de los Toros, Uruguay, el 14 de septiembre de 1920. Su basta obra literaria incluyó más de 80 libros, traducidos en diversos idiomas. La mejor manera de conocer a Benedetti es a través de sus libros, sobre todo aquéllos que reflejan la rabia contra la injusticia, la solidaridad con los pueblos, tal como son algunos de sus cuentos memorables "la noche de los feos" las novelas emblemáticas como La tregua, El cumpleaños de Juan Ángel, así como sus lucidos ensayos La cultura, ese blanco móvil, El recurso del Supremo Patriarca y sus libros de poesía tales como Poemas de la oficina y Viento del exilio, por mencionar algunos.
En cuanto a sus textos estos son claros y transparentes, refleja su personalidad y su posición ante el mundo, tiene poemas memorables que son el reflejo que da cuenta del momento histórico que le tocó vivir; otros son intemporales, sobre temas recurrentes en historia de exilios, torturas, dictaduras, injusticias...y de amor que nos interpela y evoca darlo todo.
Carlos Fazio nos comenta sobre la realidad uruguaya de hace unas décadas: "En sus letras de emergencia Mario Benedetti recordaba que "la muerte había dejado de ser un niño vietnamita quemado con napalm y cocacola en alguna zona desmilitarizada". Y era verdad. La represión y la muerte asolaban ya la patria de Artigas. Uruguay era América Latina. Más medidas de excepción. La Ley de Seguridad. El Estado de guerra interna. El país mordaza. El de la picana, el submarino y la capucha. Y Mario que insistía desafiando al malón fascista: "Con tu puedo y con mi quiero, vamos juntos compañero". Se habían acabado todas las variantes de la joda. El golpe de Bordaberry agudizó la contradicción oligarquía-pueblo. En el oscuro invierno del '72, en la explanada de la Universidad, en nombre del Movimiento 26 de Marzo, solo, rodeado de la tensión del momento y de un puñado de compañeros, Mario Benedetti nos habló de "la guerra con sangre derramada y muerte en las calles y en los campos".
Dijo que se reprimía con el pretexto de la subversión, y pidió no dejarse ensordecer por el fragor de la batalla. "No dejemos que la gran capucha de la desinformación nos oculte la realidad. Detrás de la represión y la tortura hay también fuertes motivaciones económicas." Llamó a rescatar la dignidad y la soberanía. Apeló a la unidad que sirve para luchar. Y dijo, rotundo, jugándose el pellejo, "revolución es participación". La poética de Benedetti funda el espíritu en palabras, nos revela su universo, las palabras inundan la estancia cotidiana, nos ahogamos en sus versos, en la primigenia y natural verso que fluye en el poema, con la capacidad de transformación, que estalla en palabra feroz, rabiosa, incendiaria, con la que se funde y refulge.
No te salves
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
Encontrarnos con la obra de Benedetti es la manera de seguir estando cerca de un personaje que ha iluminado al oscuro mundo y que a pesar de que estamos viviendo un panorama no tan prometedor, nos recuerda que, patria es humanidad y por tanto, mientras exista humanidad, vale la pena luchar, soñar y construir otro mundo en el que cada vez seamos más solidarios, y nos crezcan alas para ser viento, montaña para ser tierra, arrecife para ser mar y al final partícula del universo en el concierto universal.

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