Comandaba un grupo de 60 hombres; después se unió a la División del NorteEl Heraldo de Chihuahua
9 de septiembre de 2009
"La Revolución se inicia en el norte de la república debido a varias causas: La acelerada transformación de la frontera sur de los Estados Unidos y las inversiones norteamericanas en el país que provocaron cambios y desajustes socioeconómicos que afectaron a la población norteña en su conjunto", así lo describe Martha Eva Rocha Islas, en su libro Las Defensas Sociales en Chihuahua.
Para comprender el impacto de la Revolución en el norte y al estado de Chihuahua como escenario del movimiento armado de 1910 se indica que el movimiento norteño no fue un movimiento homogéneo; presenta diferencias que responden a las condiciones mismas de cada estado.
Chihuahua contaba con una clase menos liberal de hacendados: la familia Terrazas-Creel había absorbido a los terratenientes más importantes. De esta manera, el movimiento chihuahuense fue el único en el Norte cuya jefatura -sin ser precisamente campesina-, no fue de hacendados. El dirigente del movimiento antirreeleccionista en Chihuahua fue Abraham González, quien dirigía más tarde, como gobernador, los destinos del estado. Fue descendiente de una vieja familia de caciques del distrito Guerrero, quienes a fines del siglo XIX, debido a una lucha económica con los Terrazas, perdieron su fortuna.
En ese tiempo surgieron una serie de dirigentes regionales, algunos de ellos de gran relevancia como Pascual Orozco, quien se sublevó en ciudad Guerrero, y Francisco Villa, que lo hizo en San Andrés. El primero en sublevarse, aún antes de la fecha señalada por el Plan de San Luis Potosí, fue Toribio Ortega. El 14 de noviembre de 1910, al frente de 60 hombres, acordaron desconocer al gobierno federal y se lanzaron a la lucha operando en la región de Ojinaga hasta el triunfo del maderismo.
Cuando Abraham González ocupó la gubernatura estatal nombró a Toribio Ortega presidente municipal de Cuchillo Parado, y jefe del cuerpo de rurales del lugar. Maderista por convicción, tomó las armas nuevamente contra la sublevación orozquista, integrándose posteriormente a la División del Norte bajo las órdenes de Pancho Villa. Cuando Abraham González se une a los revolucionarios maderistas, Villa aceptó luchar a favor de los rebeldes, invitando a sus amigos de correrías para que participaran en el movimiento que estaba por iniciarse. Con un grupo de ocho hombres se dirige al rancho de Chavarría con el fin de obtener provisiones e información sobre la organización que se estaba llevando a efecto.
Desde ese momento Pancho Villa demostró capacidad de mando, un arraigo popular y el carisma del caudillo que posteriormente encabezaría a la División del Norte durante la lucha constitucionalista. Como revolucionario maderista dio las primeras batallas en San Andrés, Santa Isabel y otros lugares más, junto con la gran figura de este periodo, Pascual Orozco, y el 20 de noviembre se levantó en armas y entró en contacto con los demás jefes revolucionarios. Operó en gran parte del estado de Chihuahua hasta el asedio la plaza de Juárez. Durante toda la campaña contra los federales el "ejército" de Orozco fue el elemento más efectivo del maderismo.
Ante la generalización de los brotes de rebeldía en el estado, Porfirio Díaz reforzó la Segunda Zona Militar que comprendía Chihuahua y Durango, ordenó que se incrementara la Policía Rural estatal como apoyo a las fuerzas federales. Sin embargo, poco a poco las poblaciones eran tomadas por los revolucionarios, a quienes se estaban uniendo contingentes procedentes de Sonora y Coahuila. En tales circunstancias, el gobernador Enrique Creel ordenó que se organizaran Cuerpos de Voluntarios en los distritos Galeana, Jiménez y Bravos, asimismo que se dotara la plaza de Juárez con un cuerpo de cien hombres. Las adhesiones a los maderistas continuaron. El líder Práxedis Guerrero se internó en el distrito Galeana, aproximándose a Casas Grandes en dirección al pueblo de Janos, defendido por una sección de rurales. Atacó y tomó la plaza el 30 de diciembre de 1910; sin embargo, fue muerto en el combate, sucediéndolo en el mando José Inés Salazar, que más adelante combatió fuerzas maderistas.
En febrero de 1911, Madero, que se encontraba exiliado en San Antonio, Texas, se internó a territorio nacional por El Paso, Texas, y se puso al frente de sus partidarios; emprendiendo la travesía por varios puntos del estado de Chihuahua. El triunfo del maderismo provocó las primeras decisiones dentro del bando revolucionario; sin embargo, la llegada a la presidencia de Madero significó el ascenso a puestos de mando de los sectores medios, tanto en las gubernaturas como dentro del propio gabinete. Tal fue el caso de Abraham González. Desde que se hizo cargo del gobierno provisional del estado, su política la encaminó a favorecer a los obreros y a la clase media, postergándose la solución a la problemática de los campesinos, quienes no obtuvieron nada de la revolución. Los cambios, manifestaba González, debían llevarse a cabo de acuerdo con la ley, nunca de manera radical.
A Pascual Orozco se le identificó con varios grupos disidentes: el reyista, la rebelión vazquista, a la que incluso combatió a principios de 1912; también con los sectores conservadores de Chihuahua; sin embargo, además de su ambición de poder, el factor decisivo que lo llevó a tomar las armas contra Madero fue la petición formal que los distintos líderes revolucionarios levantados en armas le hicieron para que se constituyera en caudillo y general del Ejército Libertador; en muchos de sus seguidores, fue el desempleo en que se tradujo el relevo parcial de las fuerzas maderistas. A partir de 1913 el movimiento armado inició una nueva etapa en pro de la reforma agraria, es decir, regresándole a la clase trabajadora lo que le pertenecía, lo cual costó muchas vidas en la Revolución suscitada en el norte de Chihuahua, que fue el escenario del movimiento armado en 1910.
FUENTE: Martha Eva Rocha Islas; Las Defensas Sociales en Chihuahua. Colección Divulgación del INAH.

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