
El presidente cubano, Raúl Castro, acudió en las últimas horas de la noche a rendirle homenaje en el Centro de Estudios Martianos, sitio que fundó y presidió Vitier y donde se expusieron sus restos mortales, según reveló el historiador de La Habana, Eusebio Leal, al hacer el panegírico en el cementerio "Cristóbal Colón", donde fue inhumado en la bóveda de sus antecesores.
De acuerdo a su fe católica, recibió los oficios en la iglesia del cementerio, misa a cargo del cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana. El vicepresidente del Consejo de Estado, Esteban Lazo; el líder parlamentario Ricardo Alarcón y el ministro de Cultura, Abel Prieto, estuvieron en el sepelio en el que se vieron ofrendas florales de Raúl y Fidel Castro.
Hacía una semana Vitier había cumplido 88 años.
"Tras el triunfo revolucionario, Cintio entregó su talento y voz a los nuevos tiempos de la patria", dijo el telediario que recordó que el renombrado intelectual había recibido la Orden "José Martí", principal condecoración del Gobierno cubano. Destacados intelectuales y religiosos recordaron sus virtudes en entrevistas de prensa y coincidieron en señalar en él su vocación a la obra del apóstol de Cuba, José Martí, la postura de un fiel defensor de la revolución y la de un católico ferviente en medio incluso de los momentos más críticos de las relaciones Iglesia- stado, que en la actualidad gozan de evidente mejoría.
Leal lo calificó de "caballero de las causas verdaderas, los nobles empeños y de los sueños".
"Figura imprescindible de las letras cubanas, constituye para su pueblo un ejemplo de sabiduría y dignidad", aseguró la nota, que anunció la víspera el deceso de Vitier, nacido en Cayo Hueso, Florida (EU), el 25 de septiembre de 1921. Vinculado en sus inicios al grupo de la revista Orígenes, junto con otros nombres prominentes de la literatura cubana como José Lezama Lima, Eliseo Diego y Fina García Marrúz -su esposa desde 1947 y que le sobrevive junto a sus hijos, los conocidos músicos Sergio y José María-, su obra dio un giro hacia el compromiso político y social a partir de la década del 60. A los 17 años publicó su primer poemario, género que nunca abandonó. Su trayectoria como antólogo comenzó en 1948 con "Diez poetas cubanos" y se consolidó en 1952 con "Cincuenta años de poesía cubana".
En la narración tiene el ciclo novelesco "De Peña oobre" (1980); como crítico y ensayista cuenta con una extensa bibliografía que incluye "Crítica sucesiva" (1971), "La crítica literaria y estética del siglo XIX cubano", en tres tomos, "Ese sol del mundo moral" (1975) y "Resistencia y libertad" (2000). Estudioso y divulgador de la vida y obra de José Martí, además fue autor de una inigualable traducción de las Iluminaciones de Arthur Rimbaud.
Recibió numerosos premios, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura en 1988, el Premio Juan Rulfo en 2002, el título de Oficial de Artes y Letras de Francia y la medalla de la Academia de Ciencias de Cuba.


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