





Chihuahua, Chih. 31 de octubre de 2009. Presentan la Obra Carmen la cual se llevo a cabo en la plaza de toros la esperanza comenzando a las siete de la tarde el día 30 de octubre, iniciando con la opera, un gran elenco participo el cual ocupo el escenario que se postro dentro de la plaza. Al transcurso de la opera se presentaron cuatro intermedios para realizar compra de alimentos para los ahí asistentes que se deleitaron con comida china, pastelillos, bebidas alcohólicas y café.Posterior mente se levanto una parte del templete el cual ocupaba una sección de la arena, para realizar una corrida de toros en el que estuvo presente el torero Chihuahuense Antonio García “El Chihuahua”. El evento concluyo con el desenlace de la opera en donde los actores principales se desprecian y terminan por matarse ya que la joven Carmen no le corresponde a su amado y da muerte a su querida.
La policía Estatal y Municipal hizo acto de presencia en el evento para resguardar y proporcionara seguridad a los asistentes lo cuales se retiraron a las 10 de la noche felices y conformes con la buena opera.
Por: Bruno Domínguez

Escrito por admin
31-10-2009 a las 14:29:54
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Ni el intenso frío de 5 grados centigrados que se dejo sentir opacó la actuación de los 300 actores:A pesar del clima que se dejó sentir, con temperaturas de hasta 5° centígrados, el público fue cálido y pródigo en aplausos para todo el elenco de la obra de Georges Bizet, basada en la novela de Prosper Mérimée. Un intenso tráfico presidió al espectáculo en el que actuaron más de trescientos artistas, principalmente locales como el tenor José Luis Ordóñez y otros chihuahuenses de corazón como la soprano Encarnación Vázquez y el actor Edgar Vivar, como ellos mismos lo han dicho. A las 18:15 horas se abrieron las puertas de la plaza para dar paso a un público que ya hacía fila desde más temprano y entonces aparece ante sus ojos la monumental escenografía, formada por dos estructuras doradas, creada por Sebastián, de tres niveles, muy singular, como todo lo que viene de él.
En un extremo, un enorme abanico blanco y en lo alto una pantalla proyecta imágenes en las que se mezclan la Puerta de Chihuahua y la Puerta del Sol con el paisaje de Sevilla. Y habiendo colaborado también en el diseño del vestuario, no es de extrañar ver éstas y otras esculturas del artista estampadas en los chalecos de los actores. Quince minutos antes de las siete se escucha la primera llamada y algunas recomendaciones por el altavoz, mientras la plaza se va llenando y desde los camerinos se escucha a los cantantes “calentar la voz”. La gente aplaude llamando a iniciar la ópera cuando en los monitores aparece la figura de Armando Pesqueira, director de la Orquesta Filarmónica del Estado de Chihuahua, que a causa del frío no podrá tocar a la intemperie.
Luego un fuerte aplauso da paso al primer acto, nos remontamos a Sevilla, España, entre los años de 1820 y 1825, un jinete hace su entrada y da la vuelta al ruedo, el escenario se llena entonces de gitanos y soldados, mientras tres jóvenes en el redondel practican las suertes del toreo. La conocida obertura de la ópera se deja escuchar. Una trifulca llama la atención de los soldados y Carmen es aprehendida, pero seduciendo a don José logra fugarse y el militar queda bajo arresto. Así empezamos a deleitarnos con las impresionantes voces de Encarnación Vázquez, José Luis Ordóñez y María Alejandres como Micaela, la prometida de don José; así como el Coro Infantil del Conservatorio, pero es sólo el principio.
Se anuncia un intermedio de diez minutos que aprovechan los asistentes para buscar un café caliente, quizás un vino italiano, para mitigar un poco el frío y para el hambre, paella, suchi o baguette, ¿qué prefiere? El segundo acto transcurre en la taberna de Lilias Pastias, la esperada actuación de Edgar Vivar dura sólo un instante, aunque luego se le ve sirviendo el vino. Una carreta jalada por un caballo trae hasta el lugar al famoso torero Escamillo, personificado por Luis Ledesma, quien queda también rendido de amor por Carmen.
Don José regresa y la gitana le dedica su danza cuando el toque de retirada demanda el regreso del militar. El tercer acto retrata una noche en el campamento gitano, la luna llena se ve en lo alto flanqueada por imágenes del Árbol de la Vida de Sebastián. Al calor de la fogata y la luz de las antorchas, las mujeres leen las cartas para saber su destino, Carmen ve la muerte en ellas, una y otra vez. Micaela busca a su hombre y lo encuentra convertido en un delincuente. Escamillo entra a caballo y reta a don José, ambos pelean navaja en mano por el amor de la gitana. Don José acude al llamado de su madre moribunda y Carmen se queda sola.
Tras el último intermedio, los coros del Conservatorio se integran al público repartiendo banderines que serán usados en el cuarto acto, mientras los areneros preparan el redondel para la corrida, el escenario es la plaza de toros de Sevilla; para nosotros, La Esperanza.
Un jinete da vuelta al ruedo seguido de dos novilleros y dos toreros inician el paseíllo partiendo plaza, luego dos rejoneadores y por último hacen su entrada triunfal a bordo de una carreta Carmen y Escamillo, esta vez encarnado por Antonio García que viste traje de luces azul y oro. En la plaza se escucha un grito: “Te amo, ‘Chihuahua’”, y júrenlo no se referían a esta tricentenaria ciudad. “El Chihuahua” toma su muleta y por la puerta de toriles se asoma “Pancholín”, que en un momento embiste a uno de los rejoneadores empujándolo contra la puerta del callejón. Antonio cita al toro abriéndose la chaquetilla y el animal responde al llamado para que el torero se luzca con una verónica, una chicuelina o algún otro lance.
Gritos como “‘Chihuahua’, torero valiente” y “eres único” se escuchan entre la audiencia, sin faltar el merecido aplauso. Quizá sea la algarabía de la fiesta brava, pero en ese momento el frío se siente menos. Después de ensartar dos pares de banderillas en su muy personal estilo, “El Chihuahua” es seguido por el toro muy pegadito y luego desafiante une su frente a la del astado. Su cara queda pintada con la sangre del animal, igual que el traje de luces.
De las graderías surge el grito de “indulto” y la espada queda tirada a mitad de la arena. “Pancholín” regresa a los corrales mientras el matador besa la arena, se lava la cara y sale cargado en hombros. En medio de la plaza queda sola Carmen, lleva un vestido rojo bordado de lentejuelas y peinetas en el cabello. Hasta ella llega don José, cansado, desaliñado, de luto, implorando su amor. Pero ella le arroja con desprecio el anillo que él le había dado, así firma su sentencia de muerte y finalmente cae a los pies del desertor.
Al término de la ópera los actores ser reunieron en el centro del ruedo para recibir la ovación del público, en tanto que los coros hicieron lo propio desde el graderío y los músicos de la orquesta salieron a enfrentar una fría noche de octubre para agradecer los aplausos de los asistentes, mientras los cojines eran arrojados por el público en señal de admiración y respeto. Sin duda un gran proyecto que sólo habría sido posible con la participación de gente entusiasta y talentosa: artistas, técnicos, staff de producción, personal administrativo, etcétera, a decir de su director, Leopoldo Falcón.
Un éxito redondo la presentación del Ópera Carmen los dos dias en la Esperanza. ¡Para la historia!


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