El Heraldo de Chihuahua6 de octubre de 2009
¿Qué habría pasado si don Antonio Deza y Ulloa hubiera elegido Santa Eulalia para constituirla en el real de minas, en aquellos lejanos días de principios del siglo XVIII? Quizás nunca lo sabremos.
Lo que sí sabemos es que tiene un sitio importante en la Historia de Chihuahua, tal como a continuación lo veremos. A unos diez kilómetros de la capital se levanta Santa Eulalia, una pequeña población colonial de origen minero y cabecera del municipio de Aquiles Serdán. Indistintamente se le conocía como Santa Eulalia de Mérida de Chihuahua que como Santa Eulalia de Chihuahua. Fue fundada por el capitán Diego del Castillo, que descubrió unas minas de plata en el año de 1652. Al año siguiente las trabajó su hermano Pedro del Castillo, quien poco después tuvo que suspender la explotación y por muchos años permanecieron abandonadas. Se reanudó su explotación el 12 de febrero de 1707 gracias al denuncio de Nicolás Cortés de Monroy, Eugenio Ramírez Calderón ¿te suenan los nombres?y Juan Holguín, con la mina descubridora llamada Nuestra Señora de la Soledad.
Santa Eulalia permaneció como una importante población minera y sólo hasta mediados del siglo XX comenzó a decrecer tras el cierre de varias minas y la baja actividad económica. Actualmente está prácticamente conurbada con la ciudad de Chihuahua y constituye un atractivo turístico por sus antiguos monumentos históricos y pequeñas calles. La primera piedra de su sobrio templo se colocó el 15 de agosto de 1760, su fachada principal rematada en un frontón triangular presenta pilastras y cornisas, un óculo octagonal a la altura del coro y más arriba un nicho guarda la imagen de la santa.
La portada lateral es similar a la de la Catedral, ya que fue encargada a los mismos constructores; ostenta una rica ornamentación de follaje y columnas corintias y, como remate, un entablamento con la efigie labrada del arcángel Miguel.En su interior luce un retablo barroco con una imagen de Santa Eulalia en el centro. Uno de los altares del crucero tiene una excelente talla estofada del siglo XVIII de Nuestra Señora de Loreto, llevada ahí luego de la demolición del templo jesuita en Chihuahua.

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