Esta es una habitación en donde solo existe una puerta que queda totalmente cerrada y sellada y al interior únicamente una estatua de bronce y justo ahí es cuando comienza el infierno, porque están concientes que van a ser torturados. Pero no aparece torturador alguno. En la infernal convivencia descubren que están ahí para torturarse entre ellos, lo cual parece están logrando pues ellos son sus propios verdugos. Tienen la mirada fija y constante en sus compañeros; Solidifican y eternizan la existencia. En el infierno no existe tiempo, es el eterno presente, sin cambios, angustiante y sofocante. No poder pestañar, no poder dormir, es la vida sin corte, es el ser siempre y constantemente juzgado por la mirada del otro. La solución sería encerrarse en si mismo, huyendo de la mirada del otro. Pero no los salva. Están condenados a escuchar los pensamientos del otro cuya presencia se hace patente e insoportable.
Como una trampa en una adaptación de 55 minutos, Nancy Moncayo (dirección), sube al espectador al escenario. Con 50 sillas para el respetable, forma un cuadro y los actores hacen su trabajo al centro de éste. Creo fue una atinada desición porque para una obra de este tipo, evitó se quedara con el teatro vacío pues nadie podía abandonar su asiento porque tendría que pasar por encima de los actores.
Recuerdo que en el año de 1990, Fernando Saavedra subió a escena “Fin de Partida” de Samuel Becket, obra del teatro absurdo. En la temporada llevada a cavo por una semana en el teatro que hoy lleva su nombre, las funciones comenzaban día a día con el teatro a reventar; pero paulatinamente durante la función la gente se iba retirando no porque hubiera malas actuaciones, sino por el contenido de este tipo de teatro, hasta quedar el recinto con menos de la mitad de los asistentes. Los únicos que se quedaban eran los que conocían este tipo de obras del teatro absurdo. Es por ello que me inclino a pensar que la directora de esta puesta optó por poner un candado a los asistentes como diciendo: -- Aquí nadie sale porque esto es “A PUERTA CERRADA”--.
Las actuaciones fueron buenas y mis respetos para Nayhma Vega en el papel de la estatua, porque aparte de en realidad parecerlo por el color dorado en su cuerpo y permanecer impávida e inmóvil como un maniquí, sin ni siquiera pestañar por largos periodos; antes de la función mientras sus compañeros dormitaban en cómodos sillones ella estuvo todo el tiempo recostada en posición fetal sobre un incomodo y diminuto cubo de madera mientras se daban las tres llamadas reglamentarias, dejando me imagino sendos moretones en todo su cuerpo.
Sugerencias y comentarios…. elcriticon@ymail.com

1 comentario:
Primeramente gracias por haber asistido a ver nuestro trabajo. Segundo, gracias por los comentarios aunque me gustaría nos pusieramos en contacto para ver si me podría dar sus puntos de vista sobre mi propuesta de la obra, actuaciones, etc. agradeciendo de antemano'Saludos Nancy Moncayo
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