El Occidental4 de noviembre de 2009
Susana Becerra Soto
Desde hace varias décadas parece incuestionable el tema de la identidad tras el predominio de la globalización impuesto por las fuerzas dominantes que han abrazado al neoliberalismo no como proyecto de futuro sino como el mero destino, se ha perdido la independencia no sólo política y económica sino también ideológica y cultural. Con el inicio de la industrialización a principios del siglo XIX se ha venido intensificando la formación del capitalismo que finalmente ha engendrado el individualismo cosificado y el consumismo exacerbado.
La hegemonía de los pueblos, más que aclarar y defender su existencia para no caer en la globalización, se ha bifurcado tajantemente: por un lado están quienes no cuestionan los conceptos y se encierran en dicho consumismo; y por el otro, aquellos que a razón de la pobreza y la lucha de sobrevivir bien sea que imiten a la elite conllevando la violencia, o bien, que reflexionen y expresen los verdaderos conflictos yendo en busca de una valoración y compromiso social. Sin embargo, estos últimos han sido los más ignorados tanto entre su misma gente como entre la de la jerarquía dominante. Luis Palés Matos fue un poeta puertorriqueño que increpó esas alteraciones sociales y reveló las circunstancias tanto de su tiempo (primera mitad del siglo XX) como de su tierra por medio de la musicalidad de las palabras cargadas de humor e ironía y conllevó la concepción declinante de la isla así como la de Cuba y Haití llegando al extremo de una nostalgia irreversible.
En su poesía se deduce la musicalidad o sonoridad a partir del uso de las figuras onomatopéyicas y los estribillos, añadiendo a estos últimos el cumplimiento del papel del coro que establece una función tanto didáctica como metafísica, es decir, arrastra el inconsciente, los sentimientos, las emociones y las angustias de su comunidad. Por lo tanto, estos usos del lenguaje identifican al negro afroamericano a través de la música que llevan dentro de ellos mismos. El abuso del estribillo y las onomatopeyas que se asimilan a la acción del ritmo en las composiciones musicales (hasta agrega la acentuación del compás) marca la perseverancia de la melancolía y la ironía -como si sus palabras brotaran de las lágrimas- del estado físico y mental de la isla agregando aires caricaturescos y formulando una característica más de los negros: el humor.
Hombre negro triste se ve
desde Habana hasta Zimbambué
desde Angola hasta Kanembú
hombre negro triste se ve...
ya no baila su tu-cu-tú,
al-Adombe Gangá Mondé-.
(Palés, 1999:105)
Bajo el símbolo "sol de hierro" presente en varios versos de los poemas, el autor indica la apropiación de los negros a dicho concepto: "es el sol de hierro que arde en Tombuctú, es la danza negra de Fernando Póo" (Palés,1999:95). Así pues, a estas autodescripciones Palés Matos contrapone el signo de la luz o lo amarillo -que connota un mayor valor ante el determinismo convencional- como referente de la clase dominante: Estados Unidos de América y las grandes potencias europeas.
Puerto Rico, al igual que las demás islas vecinas, ha permanecido en un constante conflicto con Estados Unidos y fue la única isla que no logró librarse de su dominio llegando a ser una periferia más para ejercer su explotación geográfica, económica y social. De aquí que Palés Matos impulse la identidad propia de los negros antes de que ésta sea vista como una mera utopía o se contemple como algo incuestionable. La identidad la anexa a la resistencia y a la defensa de las propias costumbres. Por lo tanto, el autor ensalza la fuerza y el deber de acción, es decir, de compromiso social de los negros para derrumbar el dominio de los gringos con todo y su potencia cerrada (inmóvil) y contaminante:
Manasa, Cumbalo, Bilongo
pescar esa luna podrida
que nos envenena la noche
con su hedionda luz amarilla.
Pescad la luna, pescad la luna,
el monstruo pálido que hechiza
nuestra caza y nuestra mujer
en la soledad de la isla,
Tum-cutum, tum cutum,
ante la fogata encendida.
(Palés,1999:103)
Mas, a pesar de que el poeta haga una apología a la esencia de los negros no deja de lado la nostalgia y sensibilidad propia del lirismo respecto a la existencia. Es así como vemos la representación de su cultura, sus tradiciones, la "voluntad" que conllevan cada uno de los habitantes en la musicalidad de sus construcciones poéticas provocando una reacción directa en la colectividad del momento:
La luz rabiosa cae
en duros ocres sobre
el campo extenso.
Humean, rojas de calor, las piedras
y la humedad del árbol corpulento
evapora frescuras vegetales
en el agrio crisol del clima seco.
Allá entre las palmeras
está tendido el pueblo...
-Mussumba, Tombujú Farafangana-
caserío irreal de paz y sueño.
(Palés,1999:112)
Otra de las constantes en la poesía de Palés Matos es el papel de la mujer y su valoración desde diferentes dimensiones como lo es la cualidad sensual, matriarcal y alegre. Con esto se sentencia la necesidad de la mujer para el hombre enunciándose así que sin ella el hombre no podría vacilar la misma ironía y absurdidad que comprende la vida:
Culipandeando la reina avanza,
y de su inmensa grupa resbalan
meneos cachondos que el congo cuaja
en ritos de azúcar y de melaza,
prieto tarapiche de sensual zafra,
el caderamen, masa con masa
exprime ritmos, suda que sangra
y la molienda culmina en danza.
(Palés,1999:114-115)
Finalmente, la poesía de Palés Matos perteneciente a las más revolucionarias dentro de las vanguardias latinoamericanas, está cargada de rasgos que llevan implícitamente un imperativo en alusión a la identidad propia de la isla con todo y la monotonía que la embarga (usa palabras dialectales), al igual que la tristeza y la angustia (alojadas en la musicalidad) que van formando de esa fusión la ironía humorística para soportar así el ataque de la iglesia católica a su religión protestante, así como su apego a la naturaleza que lucha ante la penetración de la objetivación artificial, es decir, de tratar al hombre (su ser, su concepto) como un objeto inmóvil en el cosmos. Por ende, las construcciones de Luis Palés Matos (que han sido olvidadas por la mayoría de los mundanos y no se diga de los dirigentes haciendo de todo lenguaje un infortunio) fueron vivificadas en su verbo a través de la praxis de una cualidad, es decir, del intelecto.

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