Y en este auto, -le dice a su familia-, no vamos a despertar sospechas, si nos secuestran decimos que yo soy panadero y que vivimos de una panadería de barrio, entendido?
*
Se van a dar la vuelta a Cuernavaca y efectivamente los secuestran y los interrogan por separado.
A la pregunta de cuales son sus bienes materiales, el padre responde: Yo soy panadero y todo el sustento de mí familia proviene de lo poco que gano en la panadería.
La madre a su vez les responde: Mi esposo es panadero y yo le ayudo en la Panadería de eso vivimos todos.
El hijo mayor por su lado dice: Yo hasta me tuve que salir de estudiar para ayudarles a mis padres en la panadería.
Todo iba muy bien, los secuestradores conmovidos por la sinceridad estaban a punto de dejarlos ir cuando le preguntan al hijo menor de 5 años de edad:
Y, como se llama la panadería de tu papá?
¡VALIÓ MADRES!

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