Organización Editorial Mexicana5 de enero de 2010
El Sol de México
Ciudad de México.- Piezas artísticas de Naomi Siegman que cuestionan la capacidad creativa del hombre y que recuperan materiales que fueron y son naturaleza, como el hule y el metal, son exhibidas en el Atrio del Templo de San Francisco en el marco de la exposición Artificios Naturales.
Con su trayectoria de más de 40 años de exhibición de sus obras en muestras individuales y colectivas, en México y el extranjero, llegó a apoderarse de ese lugar en el Centro Histórico capitalino. La bienvenida a los visitantes es un precepto de la sabiduría ancestral de los indios de Estados Unidos y que dice así: "El hombre pertenece a la tierra y no la tierra al hombre."
Explica después que su interés por trabajar árboles y plantas en general, nace de un deseo de inspirar pensamientos sobre la vulnerabilidad de la naturaleza y su tenue balance con el hombre. "Nuestra supervivencia depende de una suave intervención con ella", subraya. Asimismo, busca encarnar la nueva mirada que proporciona el retorno a la visión biocéntrica.
En este sentido, el objetivo de sus obras es estimular la percepción, sensibilizar al espectador sobre las posesiones familiares, pero poco percibidas introspectivamente; la relación entre la realidad física actual y la realidad percibida y cómo la percepción afecta la experiencia. La artista nació en Nueva York y llegó a la República mexicana en 1960 para reencontrar la tierra en una caja de barro en la frontera de Texas con Coahuila, concretamente Eagle Pass, donde la modeló.
Posteriormente, descubrió la madera en el poblado de Múzquiz, Coahuila, donde encontró la vida tranquila que le permitió seguir en plenitud y sus reflexiones sobre la belleza. En 1962 la artista llegó a la Ciudad de México para integrarse al taller de Tosia Malamud y Enrique Miralda, con quienes se inició en el trabajo de la soldadura en metal, la talla de ónix y comenzó a explorar la extracción.

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