Organización Editorial Mexicana21 de febrero de 2010
Fernando Ríos / El Sol de México
Ciudad de México.- Con la ausencia de una representante del género femenino, más de 70 esculturas de hombres destacados en representación de las entidades del país --algunas con más de un siglo de colocadas a lo largo de alrededor de 4.5 kilómetros de Paseo de la Reforma--, permanecen como mudos testigos de los cambios que ha sufrido el entorno a través del tiempo.
Mujeres como Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario o Carmen Serdán, entre otras, no han sido tomadas en cuenta para formar parte del conjunto escultórico que adorna una de las avenidas más importantes de la capital del país. Alternada con jarrones, las esculturas de bronce, destacan sobre los pedestales de concreto en el tramo que va del Ángel de la Independencia a la Glorieta de Peralvillo, a veces ocultos por las ramas de los árboles cercanos; otras, pasan desapercibidas por la prisa de los capitalinos.
Muy pegadas al arrollo vehicular, las estatuas de tamaño natural no pueden ser apreciadas de frente por el riesgo de ser atropellado por los vehículos que circulan por esa arteria. La colocación de dichos monumentos fue con la intención de embellecer la avenida, a la vez de reconocer a cada uno de los estados del país, a través de sus hombres destacados. Fue hacia el año 1878 cuando inició la construcción de los pedestales donde posteriormente se colocarían las estatuas y jarrones, aunque la idea original era la de colocar personajes de la mitología griega.
Sin embargo, hacia 1887 el periodista Francisco Sosa propuso al gobierno de Porfirio Díaz colocar estatuas de personajes que participaron en el movimiento liberal por la Reforma. Alrededor de 1889 fueron colocadas las primeras figuras correspondientes a Ignacio Ramírez, Leandro Valle, Rafael Lucio, Miguel Lerdo de Tejada, continuando con la correspondiente a Manuel Cepeda Peraza, Andrés Quintana Roo, Nicolás García San Vicente, Julián Villagrán, hacia 1890, colocadas en el tramo de Reforma la cruce con Avenida Juárez y la Glorieta de Colón.
En este mismo tramo se ubican las correspondientes al general Ignacio Pesqueira, Jesús García Morales, general Juan Zuazua, Fray Servando Teresa de Mier, Carlos Bustamante y Antonio León, colocadas entre 1891 y 1895, año en que Porfirio inauguró esta primera etapa de estatuas alternando con jarrones. Posteriormente se agregaron --entre 1896 y 1898--, las del general Mariano Jiménez, Ponciano Arriaga, general Donato Guerra, Manuel López Cotilla, general Guadalupe Victoria, Francisco Zarco, Esteban Coronado, Manuel Ojinaga, José Eduardo de Cárdenas, Gregorio Méndez Magaña, Francisco Primo de Verdad , José María Chávez, Hermenegildo Galeana, Leonardo Bravo, general Ramón Corona y Antonio Rosales y Miguel Ramos Arizpe.
Entre 1899 y 1902 fueron colocadas las estatuas del general Ignacio López Rayón, Francisco Sánchez de Tagle, Pedro Méndez, Juan José de la Garza y Juan Antonio de la Fuente, cerca del Ángel de la Independencia, con lo que se concluyó la primera etapa. Al pie de las esculturas se encuentra una pequeña reseña del personaje, así como del estado al que representa. La segunda etapa, entre la ex Glorieta del Caballito y la Glorieta de Peralvillo, pertenecen a una época más reciente.

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