RedacciónEl Universal
Domingo 02 de mayo de 2010
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SHANGHAI. —Al ritmo de mariachis, México inauguró ayer su pabellón en la Exposición Universal de Shanghai. Coloridos papalotes distinguen el espacio nacional del resto de las instalaciones.
La secretaria de Turismo, Gloria Guevara Manzo, fue la encargada de dar el banderazo de salida a un pabellón vistoso que propone el respeto al medio ambiente, y que tiene el objetivo de acercar la historia y cultura mexicana a China. La propuesta socio-cultural está basada en tres ejes: relación entre ciudad y naturaleza, patrimonio cultural de las urbes y población urbana. Con un espacio multimedia de 360 grados diseñado para que se puedan ver vídeos sobre el patrimonio o el mestizaje social mexicanos, el pabellón está articulado bajo el lema “Vivir Mejor”.
La zona más popular entre los chinos fue la de las máscaras, donde los visitantes pudieron “ponerse” éstas y ver, a través de un visor, un vídeo acerca de la vida en las ciudades del país. “El pabellón mexicano es bastante diferente de los otros. Hay muchas actividades interactivas”, comentó Lu Ruan, un joven chino. Dijo que la cultura mexicana es poco conocida por los chinos, por ser “muy diferente” a la asiática, pero opinó que el pabellón sirve para “comunicar las dos comunidades”. Se prevé que unos mil visitantes pasen cada hora por el pabellón de México en la Expo. El objetivo, explicó Guevara Manzo es reforzar la imagen del país y atraer turismo e inversiones.
Un día de aglomeraciones
Más de medio millón de personas visitaron el recinto de la Exposición Universal de Shanghai, que abrió sus puertas en un ambiente festivo marcado por las altas temperaturas. Decenas de miles de familias chinas se agolpaban para entrar a los pabellones de 189 países, formando filas que serpenteaban cientos de metros y donde destacaban los paraguas para protegerse del sol.
El gran protagonista fue sin duda en pabellón de China, una imponente estructura de pirámide invertida color rojo y de extensión equivalente a 35 campos de fútbol cuya visita sólo era posible con reserva previa. Para acceder al pabellón estadunidense eran necesarias más de cuatro horas de espera, mientras que en el de España una fila de varias decenas de metros se extendía dos horas antes de la apertura del edificio, inspirado en un cesto de mimbre.
La marea de visitantes se desplazaba por más de cinco kilómetros con los autobuses eléctricos dispuestos por los organizadores para facilitar el transporte por el recinto de la Exposición que ha batido todos los récords: participación, extensión y presupuesto. Más de 45 mil millones de dólares –casi el doble de lo que costaron los Juegos Olímpicos- y la meta de recibir unos 100 millones de visitantes. Con información de Notimex

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