Inventario, la exposición que se presenta desde el 5 de diciembre y hasta el 30 de marzo en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG) tiene mentalidad de ama de casa y este, aunque no lo parezca en nuestra sociedad sexista, es el más grande cumplido que le puedo hacer.¿Qué hace una buena ama de casa al llegar a un nuevo hogar?
Además de hacer una limpieza a fondo y una inspección profunda de las instalaciones, realiza un inventario. Esto es justamente a lo que se dedicó el equipo de trabajo que dirige Itala Schmeltz desde hace unos meses en este museo del INBA.

Para estas alturas seguramente ya se estará preguntando qué diablos puede verse en esta exposición.
Le podría decir que hay cuadros y videos, cajas para embalaje y marcos, cartas y fotografías o catálogos y documentos, pero me quedaría corta.
Lo que se está exponiendo en el MACG son pequeñas historias como la del Dr. Álvar Carrillo Gil a quien le debemos en primera instancia que exista este museo. O las felices andanzas de algunas de las mil 775 obras del acervo del museo por el mundo y el triste encierro de otras que rara vez han salido de las bodegas.

Sin embargo, lo que verdaderamente nos ofrece esta exposición es un relato más amplio: el del arte contemporáneo mexicano desde su vida institucional. Es un primer ejercicio de transparencia.
Inventario es una exposición que tiene mentalidad de ama de casa, pero alma de artista. Es una propuesta consciente de sí misma, dispuesta a detectar y develar patrones de comportamiento: a partir de fijarse en lo que aparentemente no tiene importancia o que está a la vista de todos pero nadie nota, crea una propuesta que cambia nuestra percepción. Para lograrlo, necesita de un público atento que recorra sus laberintos con cuidado y se asegure que la palabra inventario no viene de inventar.
Por lo pronto, en lo que regreso a ver más detalladamente la exposición para fundamentar algunas de las críticas que se le pueden hacer al INBA a partir de ella (como el hecho de que no existan lineamientos institucionales claros sobre la documentación de obras efímeras o sobre el cuidado de materiales videográficos y que la distribución de sus publicaciones deje mucho que desear), comparto con ustedes algunos de los datos que más me llamaron la atención.
De los artistas exhibidos en el MACG, 760 han sido hombres y 171 mujeres. Eso sí, aparte de los curadores de planta, Raquel Tibol y Teresa del Conde han sido quienes más prólogos han escrito para las exposiciones. El año en el que más exposiciones hubo en el MACG fue 1990, cuando tuvieron 28. Ese mismo año fue en el que recibieron más donaciones, un total de 282 obras. En contraste, en 2001 y 2002, sólo hubo 10 exposiciones en cada uno. ¿Adivina usted por qué?


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