
Explica su hija que los padecimientos del escritor no son de gravedad, pues se trata de una consecuencia natural de susEn entrevista, Cibeles consideró que su edad es una traba, pero afortunadamente no ve un fin próximo, pues ha habido otras ocasiones en que ha estado muy enfermo y ha logrado vencer la muerte.
"Está enfermo, pero gracias a Dios no es de gravedad, por lo que esperamos que vuelva a vencer; estamos hablando de una persona de 101 años, pero esperamos todos que sane muy pronto", agregó su hija.
Henestrosa, afirmó, cumple hoy 85 años de haber llegado a la Ciudad de México y es una fecha que siempre estaba en su memoria y celebraba, porque fue un cambio radical en su vida.
"Cuando él llegó a esta capital tenía unos 15 años de edad y siempre le ha gustado festejar este día, porque es un cambio radical para él y significó dejar el pueblo de Ixhuatán, Oaxaca, para venir a la gran ciudad y enfrentar todas las penas", recordó la hija del maestro.
Recordó que él venía de una comunidad rural, así como muchísimos que dejaron sus pueblos y llegaron aquí como él; "siempre decía que dejaba su pueblo y su río", comentó.
Gracias a Dios, abundó, "mi padre siempre se fijó metas para seguir adelante y nunca desviarse del camino, y las terminaba, volvía a fijarse otra meta, pero esa es la historia de Andrés Henestrosa y de muchas personas que dejan su pueblo y sus ríos para venirse a la Ciudad de México en una aventura", mencionó Cibeles.
Respecto a la cena de Año Nuevo, Cibeles Henestrosa, comentó que su padre siempre ha sido una persona de "buen diente", pues todo lo que le ponen en la mesa, hasta la comida más sencilla se come.
"Mi padre ha sido una persona de buen comer, entonces no hay un platillo especial que le guste mucho, pues lo que uno pone en la mesa él lo come gustosamente", concluyó Cibeles Henestrosa.
Andrés Henestrosa, poeta, narrador, ensayista e historiador, nació en Ixhuatán, Oaxaca, el 30 de noviembre de 1906.
Los primeros estudios los hizo en Juchitán, Oaxaca. Habló exclusivamente lenguas indígenas hasta los 15 años, en que se trasladó a la Ciudad de México y estudió durante un año en la Escuela Normal de Maestros.
En 1924 se inscribió en la Escuela Nacional Preparatoria, en la que se graduó como Bachiller en Ciencias y Artes. Inscrito en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, siguió la carrera de Licenciado en Derecho, aunque sin graduarse.
También fue alumno de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.
A lo largo de su vida ha sido reconocido con infinidad de galardones y nombramientos, el más reciento, que no pudo recibir de propia mano por su enfermedad, fue el grado de Doctor Honoris Causa que le confirió este mes la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

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