
Organización Editorial Mexicana14 de enero de 2010
Arlette Gutiérrez / El Sol de México
Ciudad de México.- El edificio administrativo del Gobierno del DF guarda una de las joyas más recientes del muralismo mexicano. Se trata de una obra del tabasqueño Daniel Ponce Montuy, quien entre 1984 y 1986 trazó un verdadero paseo por la historia de México, desde la época prehispánica hasta finales del siglo XX.
El mural enmarca el escudo del DF, ya que está dividido en dos partes y se ubica a los extremos de la escalinata principal del edificio ubicado en Plaza de la Constitución, "La rebelión de los pueblos sojuzgados" en el extremo izquierdo del edificio y "A pesar de todo", ubicado del lado derecho.
La primera parte de la historia, "La rebelión de los pueblos sojuzgados" comienza con motivos prehispánicos y la Coatlicue, la diosa azteca de la vida y la muerte, para después ilustrar la llegada de Hernán Cortés y la violenta conquista de los españoles, donde se puede leer "muerto pero no vencido". Se pueden observar imágenes de la sumisión y explotación que vivieron los indígenas durante la Colonia, la alianza del clero y la monarquía, el tribunal de la Inquisición y todo termina con la presencia de Hidalgo y Morelos, personajes destacados de la lucha de Independencia.
La segunda parte del mural, titulada "A pesar de todo", muestra al México independiente totalmente convulsionado. La lucha contra la intervención norteamericana, la presencia de Maximiliano y Carlota, la llegada del ferrocarril y la dictadura de Porfirio Díaz, quien se muestra acompañado por la imagen de "La Catrina", de José Guadalupe Posadas. Hacia el centro de este segundo mural aparece el rostro de Benito Juárez en un bloque de piedra, para después seguir con las batallas de la Revolución, protagonizadas por soldados, adelitas, indios y campesinos, con sus ropas tradicionales, acompañados por Emiliano Zapata, Francisco I. Madero y Venustiano Carranza.
Posteriormente, comienzan a aparecer imágenes del México moderno: la llegada de la industria, las luchas sociales y un episodio que marcó la vida del país, el sismo ocurrido en 1985. Con un trazo vigoroso y lleno de colorido, Montuy supo plasmar, a la usanza de los grandes muralistas, todo el simbolismo prehispánico y la denuncia social, y todo termina con la esperanza de un futuro mejor manifestada en la gestación de un bebé.

1 comentario:
Los felicito por haber subido este reportaje de Arlette Gutiérrez. La verdad es que Montuy seguirá dando de que hablar pasen los años que pasen. Uno de sus dichos era "...no importa lo que digan los políticos, ellos se van y la obra se queda" y vaya que ha quedado la obra de este gran artista a quien la viuda de Siqueiros, periodista y crítica de arte, consideró como "soberbio dibujante y con una paleta cromática que se antoja increíble por lo extensa y vibrante". Decía también que "contiene la experiencia de los grandes m
muralistas, reencontrando el trazo vigoroso de José Clemente Orozco, el simbolismo prehispánico de Diego Rivera y la temática de denuncia de Siqueiros, enriquecidos éstos con un colorido luminoso y único".
Les comento que el primer lienzo de esta obra del DF fue pintado en 1985, aunque los dos ya estaban preparados, pero gracias a la técnica exclusiva de Montuy, después de los terremotos de 8.1 y 7.9 grados de 1985, las paredes se recargaron sobre la película en la que están pintados los murales, pero como podrán observar no los fracturaron ni les hicieron daño alguno.
Si quieren ver más obra de este espléndido artista mexicano y saber más del contenido de sus obras, les recomiendo su página en el sitio www.artelista.com, busquen por nombre de autor, coloquen Montuy en el casillero. Actualmente, están en venta, reproducciones cromáticas de obras de caballete de él, seriadas, firmadas y con certificado de autenticidad, a precios relativamente económicos en Mercado Libre.
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